
Actualmente, Cardiel es un pueblo meramente de descanso. Atrás quedó la época en la que nuestros padres nos traían en junio, cuando terminábamos el colegio, y estábamos los tres meses de verano en el pueblo. En aquellos años, finales de los setenta principios de los ochenta, la animación era constante y se llegaba a alcanzar el millar de habitantes en la época estival, últimamente, en determinadas fechas, el cálculo más optimista ha rondado las 500 personas.
Eso no quiere decir que Cardiel sea un pueblo aburrido. El pueblo ofrece muchas posibilidades para hacer que nuestra estancia en él sea de lo más gratificante. Su situación, cerca de la montaña y del río a la vez, lo hace ideal para disfrutar de paseos en bicicleta, senderismo o incluso piragüismo o remo en las tranquilas aguas del río Alberche.
Para el esparcimiento, Cardiel dispone de dos bares que, en verano, ofrecen sendas agradables terrazas. En Octubre de 2008 se inauguró el primer restaurante, donde sepueden degustar los exquisitos platos típicos de la zona. El abastecimiento primario está asegurado con dos completas tiendas.
La mayoría de las opciones de trabajo que se crean en Cardiel tienen a la construcción como protagonista. El trabajo en el campo casi ha desaparecido, como en muchos de los pueblos de la zona. Éste se reduce a unos cuantos huertos pequeños que abastecen a sus dueños de tomates, patatas, pimientos, pepinos, sandías y toda clase de productos de regadío.
El clima de Cardiel coincide con el de la mayoría de las zonas del interior de Castilla La Mancha, es decir inviernos fríos y veranos calurosos.
En cuanto a la fauna que rodea el pueblo, podemos decir que abunda el conejo, la liebre, palomas, tórtolas, zorzales y en la ribera del río son comunes los patos, aunque la caza menor está muy restringida al tener acotado casi todo el término. También abunda el jabalí cerca del río. En cuanto a la pesca, las especies más frecuentes en esa zona del Alberche son las bogas, carpas y algún lucio si nos acercamos al pantano de Cazalegas.
Cardiel no es un pueblo donde se den platos típicos pero las migas, el cocido en puchero de barro, la perdiz estofada o el gazpacho se convierten en auténticos manjares dignos de probar.
Las fiestas en un pueblo son importantes porque la gente se une alrededor de un acontecimiento y se comparten momentos agradables en compañía de amigos y familia. En Cardiel se disfrutan de tres fiestas al año en las que participa prácticamente todo el pueblo. La primera es Santa Brígida, que se celebra el 3 de febrero en honor a dicha santa con diferentes actos y una comida para todos los vecinos. La siguiente es la Semana Cultural, que se celebra durante los últimos días de agosto. Bailes, juegos, deporte, limonadas y atracciones son el condimento de estas señaladas fechas. Por último las fiestas en honor a la Virgen del Rosario, patrona del pueblo, se celebran el primer fin de semana de octubre. Son las que congregan más gente en el pueblo y combinan los actos religiosos (misas, procesiones, etc.) con los lúdicos (bailes, juegos, atracciones, encierros, corridas de toros). |